Palma del viajero

 
 

La palma del viajero pertenece a un grupo de organismos que parecen ser híbridos de especies muy diferentes. Sorprendidos por su apariencia, algunos romanos pensaron que la girafa era un híbrido de camello y leopardo, creencia inmortalizada en su nombre científico: Giraffa camelopardalis. La palma del viajero parece un cruce entre palma y mata de guineos: el tronco duro, áspero y pardo heredado de la palma y las hojas claramente heredadas del guineo. Sin embargo, la especie pertenece a la familia Strelitziaceae, mientras que las palmas pertenecen a Arecaceae y los guineos a Musaceae. Las flores de las estrelitziáceas indican que están estrechamente emparentadas con los guineos pero no con las palmas.


Como lo indica el nombre científico, la palma del viajero es nativa de Madagascar. Alcanza los sesenta pies de altura, con uno o más troncos anillados y ásperos de un pie o más de diámetro. Las hojas miden hasta quince pies de largo y abren en la parte superior para formar un hermoso abanico verde-amarillo. Según unas fuentes, el nombre común de la planta se debe a que durante sus largas travesías los viajeros aprovechaban el agua que las hojas retienen cerca del tallo. También se dice que en condiciones naturales el abanico de hojas tiende a desarrollarse de este a oeste, lo que servía de primitivo compás a viajeros que habían perdido el rumbo.

Durante una parada de descanso en la autopista noté los armoniosos patrones formados por  los peciolos de la palma del viajero. Corrí a buscar la cámara y capté estas líneas y ángulos. Nikon  D90, 105 mm macro, ISO 640,  1/500 s, f/11, luz natural.

Ravenala madagascariensis